Dialogando sobre Feminismo

Un nuevo challenge, viral en redes sociales, que motiva a las mujeres a postear una fotografía en blanco y negro, en señal de solidaridad y hermandad con la causa del feminismo; fue la chispa que detonó un diálogo revelador y reflexivo con la participación de los jóvenes de la Obra, “María, Madre y Reina de la Unidad”.

A inicios del mes de agosto, el padre Milton Paredes, Superior de la Fraternidad Sacerdotal, Juan Arturo Crespo, Presidente de la Asociación de Fieles, y, María Emilia Crespo, Coordinadora General de Juventudes, recibieron a 45 jóvenes, para abrir un diálogo profundo sobre el feminismo y todas las corrientes ideológicas que este movimiento promueve.

Como una introducción necesaria, se conversó sobre los movimientos feministas, sus orígenes, fundamentos ideológicos, expansión, estrategia de comunicación y publicidad, y, sobre todo, el impacto que tienen en una sociedad decadente, que busca la autocomplacencia y el consumismo; una sociedad que ha ido perdiendo los valores y se deja llevar por el facilismo, el confort y el individualismo.

Después de esta justa introducción, en la que se presentaron preguntas y se intercambiaron argumentos. El diálogo tomó un giro, y se dio paso a un discernimiento profundo desde la fe; como cristianos, no podemos seguir las consignas egocentristas del feminismo o de cualquier movimiento que surja en el camino.  

Sólo en Cristo podemos encontrar verdadero alivio ante las injusticias y dolores que sufrimos; como individuos y como sociedad, y en sus mandatos encontramos el equilibrio y las respuestas que nos inquietan.  Si las partidarias del feminismo promueven el “empoderamiento”; pensemos que, de los labios de la Virgen María salieron las palabras del Magnificat: “Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.” (Lc. 1,52).

Dios le ha otorgado a la mujer la autoridad en el amor. La mujer tiene cualidades espirituales profundas, ella puede ser la gran ecualizadora de la realidad familiar. La mujer no necesita falsos elogios sobre su valor o belleza, porque Dios le ha dotado de cualidades únicas, por eso su rol va mucho más allá que el de igualarse al hombre como trabajadora o proveedora. Pensemos en María, una mujer perfecta, a quien Dios Padre le otorga la dignidad de ser Madre de Dios. El valor de la madre es vital, como corazón y como hoguera, alrededor de la cual, gira la familia.

Después de un amplio discernimiento, basado en verdades fundamentales sobre la fe y el valor de ser cristianos en estos tiempos, se exhortó a los jóvenes a ser más críticos, a buscar siempre la verdad, y no permitir que el mundo los arrastre, entre argumentos y discursos engañosos sobre la defensa de derechos, mismos que convocan al apoyo de pecados graves, como el aborto.

Al finalizar la charla, María Emilia Crespo, hizo un llamado a ser más críticos, a regresar a ver a Dios antes de tomar cualquier decisión, por más pequeña que parezca, a ser valientes y a levantar la voz de la Verdad, sin miedo.

“¡Apártate de mí, Satanás!”, le dice Jesucristo a San Pedro, según relata el evangelio de San Mateo (16, 21-23). «Tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres». Este pasaje del Santo Evangelio, es oportuno ante tantas tentaciones engañosas presentadas bajo la faceta del éxito social, el bienestar físico y el poder económico; ya no se está razonando según Dios, sino según los hombres. Estemos atentos. Con misericordia y amor acojamos a todos los seres humanos, pero rechacemos al pecado y las tentaciones del maligno.

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